Sábado 31 de enero de 2026, p. 17
Santiago. El desastre de desprestigio, tráfico de influencias y corrupción que sacude al Poder Judicial de Chile, particularmente a la Suprema Corte de Justicia, quedó una vez más expuesto cuando la ex magistrada Ángela Vivanco fue acusada por delitos de cohecho y lavado de activos para quedar en prisión preventiva, resolvió el juzgado que la procesa.
No hay antecedente similar previo: es la primera vez que un juzgado estimó que hay presunciones suficientes para enjuiciar a una ex integrante del máximo tribunal, tantas como para privarla de libertad, asegurando así que comparezca y que no intervenga maliciosamente en la indagatoria.
Está acusada de vender fallos judiciales, para lo que su pareja afectiva y también preso, Gonzalo Migueles, operaba como intermediario.
En octubre de 2024, fue destituida por la unanimidad de sus pares, responsabilizándola de mal comportamiento, irregularidades y un proceder incompatible con las funciones del cargo
, y señalando que dañó los principios de independencia, imparcialidad, probidad y transparencia que gobiernan a la magistratura
.
Práctica común
No es la única magistrada caída en desgracia, sino una más: entre 2024 y 2025, el Senado destituyó, además de a ella, a los ministros Sergio Muñoz y Diego Simpertigue, acusados de abandono de deberes, tráfico de influencias, faltas a la probidad y tramas de corrupción.
La debilidad de cómo se elige a los jueces superiores quedó expuesta; es el resultado del reparto político que a ratos favorece a aquellos impulsados por la derecha y luego a los respaldados por la centroizquierda.
Los presuntos delitos por los cuales Vivanco será juzgada se conocieron por casualidad como una derivada de otra trama de corrupción denominada caso audios
, en el que se publicó de una grabación hecha subrepticiamente en la oficina del ex prestigioso abogado Luis Hermosilla, donde detalló cómo procedía para intervenir los juzgados y tribunales en los que litigaba.











